El costo real del Día sin IVA



Por: Duvalier Sánchez Arango.





Cada vez se va desdibujando más el imaginario que teníamos en relación a los cambios positivos en nuestra sociedad producto de la cuarentena, llegamos a soñar con un cambio en el pensamiento colectivo que impactara en nuestros hábitos, pero, al parecer, esto no va a suceder si tenemos en cuenta, que la gran apuesta de algunos para reactivar la economía es mediante el aumento en el consumo de una forma hasta irracional.



Los estragos que ha causado el COVID-19 han hecho que haya despidos masivos y que en Colombia el desempleo alcance cifras históricas de un 19,8% causando un inminente golpe a la clase media-baja del país.



La lucha de los gobiernos locales ha estado dividida en cuidar, proteger y enamorar a las personas de las normas de bioseguridad, pero también en volver a una “nueva realidad” incentivando nuevas formas para reactivar la economía.


No obstante, el esfuerzo de los ciudadanos durante tres meses se vio opacado cuando las ocho letras de la palabra ‘Colombia’ volvieron a sonar en los medios mundiales, esta vez no lo es por el triunfo de alguno de nuestros deportistas, por las notas afinadas de alguno de nuestros cantantes, o por la hazaña de uno de nuestros científicos.



El país se volvió viral a nivel internacional por el desorden que se protagonizó en el día sin IVA, esa propuesta del Gobierno Nacional que se convirtió en una pesadilla para los médicos, epidemiólogos, entes gubernamentales y expertos de la salud que vieron en redes sociales cómo la ciudadanía violó las normas de distanciamiento, usaron mal el tapabocas y se aglomeraron para poder comprar televisores, celulares y electrodomésticos, incentivados desde la Presidencia de la República.



Las imágenes rápidamente circularon de chat en chat dejando a muchos atónitos ya que el coronavirus deja más de 100.000 infectados en todo el país y cerca de 3.470 personas muertas, con cifras a este 1 de julio.



Y aunque las cifras de Fenalco indican que el pasado 19 de junio se registraron ventas que superaron los 5 billones de pesos, generando ganancias a las grandes superficies, los pequeños municipios y emprendedores no pudieron disfrutar de esa solvencia.



Quienes aprovecharon este día de ‘papayaso’ prefirieron gastar sus ahorros o endeudarse en grandes almacenes de cadena, sin invertir en los negocios emergentes o en su municipio donde no hay estas superficies.



Ahora bien, es importante replantearse para los próximos dos días sin IVA que llegarán cuáles son las estrategias más oportunas que permitan que la economía se dinamice, impulsando el negocio local, los nuevos emprendimientos y teniendo en cuenta que los comerciantes no pueden aguantar un día más con sus puertas cerradas sin poder pagarle a sus empleados.



Y aunque las nuevas medidas plantean que solamente se haga parte de las ventas a nivel digital en las próximas jornadas, no hay que desconocer que muchos ni siquiera podrán acceder a una tienda virtual por la falta de acceso a internet, o incluso, porque no hay pedagogía ni nadie que les enseñe a comprar haciendo tan solo un click.

Sumado a las dificultades económicas está la problemática en la conectividad, la diferencia en el acceso a las telecomunicaciones y la distancia que hay entre algunas personas con estas grandes plataformas virtuales.



Y qué decir de la noticia entregada por parte de las autoridades en Cali que descubrieron comprando, ese 19 de junio, a cinco personas que estaban esperando el resultado para la prueba del COVID. Los insensatos, que días después dieron positivos para coronavirus, se metieron a las aglomeraciones exponiendo a miles de personas y pudiendo sumar más casos a las cifras disparadas que ya hay en el Valle.



Es donde uno se pregunta ¿vale la pena arriesgar la vida por ahorrarse unos miles de pesos? ¿Cómo hacemos para incentivar a comprar en lo local y dinamizar los pequeños negocios?


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