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¿Felipe Ramírez robó a Jamundí o incomodó a quienes se lucran de la política?

Mientras algunos titulares intentaron sembrar dudas, los hechos cuentan otra historia. La candidatura de Felipe Ramírez a la Cámara de Representantes de Colombia se da luego de ataques que buscaron desviar la conversación de lo realmente importante: demostrar que gobernar con transparencia sí es posible. Porque en el Valle del Cauca hay una convicción que crece en las calles y en los barrios: El Valle no tiene precio.


La acusación que quieren convertir en verdad


Desde que Duvalier y Felipe le están poniendo valor al voto, el Clan de Dilian se ha encargado de sembrar una red de mentiras, entre las cuales instaron a la contraloría, durante 2024, a embargar bienes a Felipe Ramírez, señalándolo por un presunto detrimento patrimonial, durante su gestión como alcalde de Jamundí.  La noticia circuló rápidamente y fue usada para insinuar que su administración dejó pérdidas económicas para el municipio.

Sin embargo, reducir años de gestión pública a un titular sin contexto no solo es irresponsable: también borra los resultados reales que transformaron la vida de miles de familias, como el hecho de que durante la gestión de Felipe, se pagaron deudas que se debían, incluso, desde 1989. 


Durante su administración, Felipe Ramírez lideró proyectos que ampliaron el acceso a infraestructura, educación, recreación y espacios públicos. Inversiones que durante años fueron promesas incumplidas empezaron a convertirse en realidades visibles en barrios y corregimientos con ausencia estatal.


No fueron obras pensadas para las fotos ni para contratos inflados. Fueron obras pensadas para que los niños tuvieran espacios seguros, para que los jóvenes tuvieran oportunidades y para que las comunidades volvieran a creer en lo público, como La Institución Educativa Farallones, la Plaza de Mercado o la Via Chipayá, las cuales están dentro de las 100 obras que dejó su administración. 


Transparencia como forma de gobernar


Su administración impulsó mecanismos de control ciudadano, rendición de cuentas y vigilancia social sobre los recursos públicos. En un departamento donde la corrupción se volvió paisaje, gobernar con transparencia incomoda a quienes han vivido del negocio de la politiquería.


Lo que sí está probado es que Jamundí vivió uno de los periodos de mayor ejecución de inversión social de su historia reciente y este, es un legado que no aparece en los titulares. 

Desde la Política de la Felicidad hemos defendido una idea simple pero poderosa: la política debe servir para mejorar la vida de la gente, no para enriquecer a unos pocos; quienes representan a la política de los infelices. 


Por eso, cuando intentan desacreditar a líderes que han demostrado que sí se puede gobernar con transparencia, no solo atacan a una persona. Atacan la esperanza de miles de ciudadanos que quieren ver un Valle del Cauca donde los recursos públicos se conviertan en bienestar colectivo.


Cuando la política se vende, el desarrollo se detiene.Cuando la corrupción gobierna, la gente pierde.


Felipe hoy quiere defender al Valle en el Congreso


Ex-alcalde de Jamundí Felipe Ramírez, en la entrega del Parque Nuevas Tendencias, Jamundí, 2023
Ex-alcalde de Jamundí Felipe Ramírez, en la entrega del Parque Nuevas Tendencias, Jamundí, 2023

La aspiración de Felipe Ramírez a la Cámara de Representantes no es un proyecto personal. Es la posibilidad de llevar al Congreso una voz que conoce las necesidades reales de los territorios, que ha trabajado con comunidades y que ha demostrado que administrar lo público con honestidad sí genera resultados.


El Valle necesita representantes que defiendan los recursos públicos, que vigilen la inversión social y que entiendan que cada peso que se pierde en corrupción es una oportunidad que se le arrebata a una familia.


Y como las campañas sucias se combaten con verdad y con participación, invitamos a todos los ciudadanos que creen en una política transparente a sumarse a la campaña El Valle no tiene precio. Haz click aquí para conocerla 



El Valle se respeta

Defender la honestidad no es solo respaldar una candidatura. Es proteger el futuro de un departamento que merece gobernantes que trabajen para la gente.

La dignidad de un territorio no se negocia.


La esperanza no se embarga.


 Y por eso hoy decimos: El Valle no tiene precio.


 
 
 

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